«El Líbano se encuentra en la peor situación en este momento». Manal Said, presidenta de Union of Progressive Women (UPW), describe una crisis que ha desplazado a más de un millón de personas, cerca del 20% de la población del país. Unas 140.000 viven en refugios colectivos improvisados en lugares como escuelas o institutos; muchas otras sobreviven en alojamientos precarios, en tiendas de campaña o incluso en sus coches.
Escuelas secundarias como la de Aley se han convertido en refugios improvisados, pero carecen de condiciones apropiadas. |
Salud e higiene en los refugios: necesidades básicas que no esperan
En este contexto, la salud depende también de condiciones básicas: alimentos, agua, higiene o medicamentos. Sin ellas, aumentan los riesgos sanitarios. En uno de los refugios, Manal Said habló con una mujer mayor que llevaba un mes sin poder ducharse. La falta de duchas, agua caliente o jabón no es solo una carencia material, también vulnera la dignidad y la salud.
El desplazamiento obliga a reorganizar los cuidados en espacios saturados. Las necesidades son diversas: bebés requieren leche y pañales; mujeres embarazadas, seguimiento y productos de higiene; personas mayores o con enfermedades crónicas, atención continua. Más de 1,1 millones de personas están afectadas, entre ellas unos 400.000 niños y niñas.
Otra mujer mayor relató a Said que necesitaba compresas para la incontinencia urinaria y sufrió burlas al solicitarlas. Le dijeron que esos productos eran para mujeres jóvenes. «Ella no necesita pañales para adultos. Necesita compresas. Es tan simple como eso», explica Said. El testimonio evidencia la importancia de una ayuda adaptada a cada persona.
Voluntarias de UPW se encargan de preparar desde el almacén de Qarnayel los kits de ayuda, según los listados recibidos de los centros. |
Respuesta humanitaria en el sur de Líbano
Farmamundi y UPW trabajan con enfoque de derechos, género e inclusión en Chouf, Hasbaya y Rachaya. Distribuyen alimentos infantiles, leche, pañales, kits de higiene y kits de dignidad con productos esenciales como compresas, jabón o detergente.
UPW, con presencia territorial desde 1975, coordina la respuesta con actores locales para llegar a las familias más afectadas. Desde marzo de 2026, ambas organizaciones han apoyado a más de 24.000 personas.
La falta de medicamentos sigue siendo crítica. Antibióticos, insulina o antihipertensivos son esenciales para sostener el derecho a la salud. «No somos daños colaterales de esta guerra. Somos seres humanos. Tenemos sueños», afirma Said.
La respuesta continúa siendo necesaria para proteger la salud y la dignidad de una población que aún no puede regresar a condiciones seguras.
Más información y formas de colaborar en: https://farmamundi.org/libano/


